Capitulo III
'Turquesa'
Me desperté aturdido, y adormecido, en ese momento no lograba recordar nada de los acontecimientos que me ocurrieron la noche anterior, los cuales ahora recuerdo perfectamente; pero en ese momento supuse que habrían sido un sueño.
Con todas estas preguntas en mi cabeza no me di cuenta que detrás mío, recostado, había un cuerpo, recuerdo que era el de una mujer, como no voy a olvidarme de ese momento, en el que todas mis preguntas parecían, mágicamente, haber sido respondidas.
Luego de 2 minutos, me di cuenta del cuerpo y sin pensarlo 2 veces salí disparado de mi cama, esperando que “ella” me dijera algo o ¡qué sé yo!, estaba estupefacto frente a esa escena, la cual me tenía emocionado también, pero ese no es el punto; mi corazón no paraba de decirme: ¡has algo has algo!.
Pero la sorpresa no solo era por ver a una persona en mi cama, lo cual es bastante para un ‘niño’ como yo, sino que era un chica semidesnuda echada a mi costado y lo mejor, digo peor, de todo es que tenía un cuerpo ligeramente proporcionado y rebeldemente atribuido, demasiado para mí.
¡Qué mañana! — pensé.
Posteriormente, luego de pasar por esta sorpresa y tranquilizarme, ella: porno decir un chica joven, casi de mi edad; se despertó soñolienta y empezó a ver a su alrededor, pensando, supongo, en donde estoy. Me observó detenidamente unos segundos, me sonrió, y… no sabría como decirlo, todo se nubló y me desmayé supongo, porque no recuerdo.
Desperté en un cuarto, mi habitación creo, ella estaba a mi lado, esperando creo a que me despertara, yo me asusté y me hice a un lado, mirándola fijamente a los ojos; de repente ella me volvió a sonreír y me contó que había sido enviada, por alguien que no recuerda, hacia mí, ya que yo supuestamente había pedido mi complementación corporal por medio de un hechizo o algo por el estilo y que ella no había aparecido increíblemente en mi cuarto, sino que salió de mi cuerpo; algo que obviamente no me lo creí.
— ¿Cómo te llamas?— le pregunté, como para normalizar la conversación.
—Bluebeam— me respondió, mostrándome un collar que llevaba en su pecho, era una piedra Jade, con un líquido extraño en su interior; y ella nuevamente con su ‘encantadora’ sonrisa mirándome, que aunque me gustara mucho, no me tranquilizaba.
Bueno te diré Blu’m, demasiado ingles por hoy.
Al cabo de unos minutos de conversación, me acorde sorpresivamente que debía ir a la escuela, lo que me dejó sin aliento y mientras ella me miraba neutralmente, yo ya creo que estaba a unos pasos del colegio, no recuerdo que paso, pero lo que si recuerdo es que tuve que dormir todo el día.
Al volver de la escuela, me di con la sorpresa de que seguía allí, y creo que su mirada me aseguró que no iba a irse nunca, o al menos se quedaría un buen tiempo a mi lado (eso sonó muy apasionado).
Y bueno le permití quedarse un tiempo en mi casa, algo que ella tomo bien. En el corto tiempo en el que estaba aquí me empezó a caer bien, congeniamos muy bien, y creo que no será un problema, eso creo. Empecé a explicarle donde se encontraba, como era el mundo, ya saben, esas cosas, aunque supuse que ya lo sabría. Le relate mi vida, mi penosa vida, mis características, etc.; la pasé bien esa tarde. Me fui luego a dormir, llevándola a ella también, claro que creo que dormí en el piso y ella en mi cama… mujeres…; pero bueno, al fin de cuentas no puse dormir, y no fue por estar en el piso, sino que me quede presenciándola toda la noche, me pareció algo extraño que esto me esté pasando a mí. Reflexioné sobre esa paradoja toda la noche, claro que a veces no le tomaba importancia, al igual que otros momentos en los que me frustraba demasiado.
Al día siguiente, ojeroso y sin ganas de pararme, tuve que ir a la escuela. Le dejé un par de botellas de agua, ropa, un poco de comida y algo de dinero, (supongo que sabe como utilizarlo pensé) para que resista hasta que llegue del colegio. Al alistarme para el colegio ella despertó y empezó a preguntarme de todo, y yo que estaba apurado no le pude responder todo y me fui corriendo, ni me vi al espejo, rayos.
Rápidamente salí de casa, en el camino pensé en el fastidioso día que me tocaría vivir, lo cual empezó temprano ya que ni bien salí noté que todos me miraban asustados, algunos escandalizados, varios riéndose, y pocos preocupados, no lo entendí, entonces seguí mi camino sin tomarles importancia. Ya cerca al colegio se me paso por la mente que pudo haber sido una broma de algún idiota, o que hoy habría amanecido excelentemente genial, claro que mis esperanzas se escurrieron rápidamente por el lavadero de mi conciencia ya que recordé que mi cabello seguía plomo, y mis ojos seguían verdes, algo inusual para la vida pueblerina de aquí.
De inmediato di un grito de frustración y pánico escénico (¿?), rara vez visto en mi al mismo tiempo.
— ¿Qué debo hacer? — me preguntaba sin parar, viendo a todos lado, sin poder hacer algo al respecto, sin hallar alguno respuesta este inusual suceso, claro que nunca iba a hallarla en un cuarto de baño, en el cual estaba.Terminé por ponerme una gorra que encontré en la cabeza de alguien y unos lentes oscuros que encontré en una mochila, rápida y eficaz solución.
Pasó el día y me fui olvidando de los problemas que tenía en casa, sobre todo de la chica y mis extrañezas corporales, fue raro, tanto que acabe por irme a otro sitio luego de las clases, y no a ir a ver como estaba Blu’m. No sé porque pero me sentí aliviado y tranquilo, tanto que al llegar a casa, me sorprendí por la aparición de un muchacha en mi sofá; pero gracias a Dios, todo vino nuevamente a mí.
— ¿Cómo has estado? — le pregunté,sintiéndome otra vez inquieto y preocupado, Y ella, tranquila, me dijo.
Bien... y como siempre, con una sonrisa en su rostro.
Pasé el resto del día contándole más cosas sobre mí, que podía confiar en mí; como un amigo suyo, y a cambio, yo confiaría en ella. Creo que lo entendió perfectamente. En ese momento, ella empezó a desenvolverse conmigo, repartiendo confianza y amistad con sus palabras…y su sonrisa. Creo que me estoy encariñando con ella.
Al llegar la noche le dije que mañana, como es sábado, iremos a comprar cosas, ropa, víveres, materiales que necesito, etc. También para que conozca la ciudad y a su gente.
Esa noche me acosté pensando en ella, en la chica que apareció en mi vida tan rápido… en un abrir y cerrar de ojos, un abrir y cerrar de ojos Turquesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario